Jane Ni Dhulchaointigh
Escrito por Pixel 

Sugru, la masilla que lo arregla todo

Mientras estudiaba un máster en diseño de producto en el Royal Collegue of Art de Londres la irlandesa Jane Ní Dhulchaointigh pensó “No quiero comprar cosas nuevas todo el tiempo. Quiero hackear las que ya tengo para que funcionen mejor”. Así, en 2003, empezó a trabajar en una silicona que al principio no sirvió más que para hacer más cómoda la empuñadura de sus cuchillos, o arreglar el tapón de su fregadero, aunque su aspecto y textura eran horribles.

Jane convirtió su idea en el proyecto final de su master y luego decidió convertirlo en un negocio tras conseguir una ayuda de 35.000 libras en Nesta (National Endowment for Science, Technology and the Arts), una incubadora de proyectos de innovación del Reino Unido. Jane aprovechó este dinero para buscar una fórmula que hiciera su masilla consistente, fácil y segura de usar y con un buen aspecto. Buscó la colaboración de científicos retirados y de expertos en silicona hasta que fue obteniendo mejores resultados. No fue hasta 2008 cuando su proyecto tuvo nombre, Sugru, inspirada en una palabra irlandesa que se significa jugar.

Jane Ni Dhulchaointigh

Tras dos rondas de financiación conseguidas en tiempos de crisis, Jane fundó su empresa, FormFormForm, y todo estaba listo para el lanzamiento de Sugru a finales de 2009. Ellos mismos construyeron su primera máquina de envasado (basada en Arduino, por cierto), diseñaron su imagen corporativa, hicieron vídeos promocionales, lanzaron su página web, y “engañaron” a sus familiares y amigos para preparar las 1.000 primeras unidades de Sugru.

El 1 de diciembre de 2009 “lo cambio todo”, ese día el blog de tecnología del Daily Telegraph recogió un artículo sobre Sugru. Su autor, Harry Wallop, había recibido una muestra del producto y tras probarlo escribió un artículo en el que se preguntaba si era el mejor invento del siglo desde el celo. Ese mismo día se publicaron reviews en Boing Boing, Wired… y las primeras 1.000 unidades de Sugru se vendieron en apenas 6 horas. Añadieron una preserva para las siguientes 2.000 unidades y en 10 horas se habían agotado. El éxito les sorprendió pero tras conseguir una nueva ronda de financiación, construyeron una fábrica y un equipo humano capaz de atender todas las necesidades de la empresa. En 6 meses, en junio de 2010, ya estaban funcionando a pleno rendimiento y la nueva web recibía pedidos que se envíaban a 40 países diferentes. En diciembre de 2010 Sugru obtuvo el reconocimiento de la revista Time, que los recogió entre los 50 mejores inventos del año. FormFormForm cerró el pasado año con una facturación de 2 millones de dólares, una plantilla de 25 personas, y clientes en más de 100 países, todo gracias a Sugru.

Además de un producto increíble, el éxito de Sugru se debe sobre todo a una gran relación con sus usuarios, la cada vez más creciente comunidad del Do It Yourself. Desde el principio tuvieron un blog donde recogían las creaciones de los usuarios, que descubrían nuevos y originales usos de la masilla multiusos: personalizar unas zapatillas, protección para el iPhone, joyas de diseño, o pequeñas reparaciones de electrodomésticos.

La invitación a reparar y mejorar las cosas que usamos en el día a día ha sido una constante en Sugru. “No compres un nuevo abrelatas de diseño, arregla y personaliza el que ya tienes” decía Jane Dhulchaointigh en una entrevista. De hecho el hacking de los objetos del día a día es el eslogan de la marca, utilizado incluso en su logo

sugru

¿Qué es Sugru?

Sugru es Formerol, una fórmula patentada de una silicona que, una vez sacada de su envoltorio, puede ser manipulada adquiriendo consistencia a temperatura ambiente en 24 horas.

– Manipulable con las manos (es como una plastilina)
– Se adhiere a toda clase de superficies incluyendo el aluminio, acero, cerámica, cristal, madera, plásticos e incluso algunas tejidos
– Se puedo despegar de la mayoría de superficies no porosas
– Impermeable y resistente al agua
– Resistente a altas y bajas temperaturas (estable entre -50°C a +180°C)
– Aislante eléctrico

Viene en pequeños packs y está disponible en varios colores y cuesta menos de 15 € un pack de 8 bolitas. Sin abrir tienen fecha de caducidad (entre 6-18 meses dependiendo si las guardas a temperatura ambiente o en el frigorífico).

Y sirve para casi todo: arreglar unas botas de montaña, proteger un iPhone, mejorar el agarre de una herramienta, crear o mejorar un asidero para una tapa para usar en la cocina, reparar la canasta del lavavajillas, sellar tuberías…

Comentarios

  • FERNANDO

    IM…PRESIONANTE,INCREIBLE,FANTASTICO,FABULOSO TODOS LOS ADJETIVOS SON POCOS SI NO LO RPUEBO NO ME LO CREO

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