Escrito por Pixel 

Lo que los negocios deberían aprender del código abierto

Esto de que sea verano es una gozada para poder leer aún más cosas que en los días normales. Hace unos días llegó a mis ojos el artículo “What business can learn from Open Source” de Paul Graham, cuya lectura recomiendo a todo el mundo (está en inglés). El autor señala una serie de cuestiones de las que, a su juicio, algunos negocios podrían aprender del código abierto. Una de ellas es la de los “amateurs”

Amateurs no entendido en sentido peyorativo sino como la gente que ama lo que hace. La gente que disfruta de su trabajo rinde más que la que no tiene esa motivación especial. Así Graham señala que es curioso que un grupo de “amiguetes” (el los llama hackers) sean capaces de desarollar un navegador (Firefox) mejor que los bien pagados desarrolladores de Microsoft.

That’s why the business world was so surprised by one lesson from open source: that people working for love often surpass those working for money. Users don’t switch from Explorer to Firefox because they want to hack the source. They switch because it’s a better browser.

It’s not that Microsoft isn’t trying. They know controlling the browser is one of the keys to retaining their monopoly. The problem is the same they face in operating systems: they can’t pay people enough to build something better than a group of inspired hackers will build for free.

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Paul Graham también señala que esto mismo pasa en el periodismo actual o en los medios de comunicación. Estoy totalmente de acuerdo. Añado de mi cosecha que últimamente la blogosfera se ha convertido en un gran medio de información. Un ejemplo práctico: el último vuelo del Discovery. La mejor cobertura informativa de este hecho (al menos en español) la dio Microsiervos. Y eso que Wicho no estaba en el Kennedy Space Center, si no quizás en su casa o de vacaciones… Pero es un tema que le gusta, sabe escribir, se mueve en el web de la NASA como por su casa… (mejor no sigo que igual se pone rojo)

Antes los medios tradicionales buscaban a esos amateurs. En mi etapa de reportero gráfico recuerdo haber ido a unas maniobras militares con una redactora y un “freak” que era capaz de identificar los aviones casi sólo con escuchar el ruído de sus motores. Resultado: un artículo impecable con una exacta descripción de todo lo que pasó. Ahora, esto ya apenas se hace.

No me quiero extender más. Vuelvo a recomendar el artículo de Paul Graham que insisto me parece muy interesante (he pedido permiso a su autor para traducirlo).

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